INTRODUCCIÓN
Este documento muestra una visión personal de
como nuestro nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, hace un llamado a
reflexionar sobre quiénes somos y cómo podemos mejorar nuestra actitud frente
los problemas de nuestra sociedad.
Nos muestra que es la educación desde la cuna hasta
la tumba, la que nos hará un país más culto, más amable, más bello, sin
violencia, un país al alcance de los niños.
POR UN PAÍS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS. MAS
QUE UNA PROCLAMA, ES UNA REFLEXIÓN DE COMO INFLUYO LA
CONQUISTA EN NUESTRO CULTURA Y FORMA DE SER ACTUALES.
Con este título de un “País al alcance de los niños”, nuestro nobel
Gabriel García Márquez, nos quiere llevar a la realidad de nuestra nación, nos
lleva a reflexionar el porqué de cómo ahora nos comportamos y como podría haber
sido nuestra historia si de pronto no hubiese existido la influencia de los
españoles o no se hubiese producido la conquista, porque como sabemos al llegar
estos extranjeros encontraron civilizaciones que llevaban su propio desarrollo
económico, social, cultural, el cual fue truncado por la conquista, no
propiamente de personas que tuviesen una educación o cultura que hubieran
apreciado el valor de lo que en estas tierras existía, vinieron fue con un
interés económico, para arrasar con las riquezas que encontraron.
En el texto del premio Nobel de literatura, se realiza una reseña de
la amarga y dura historia de nuestro país, lugar en el que nacimos y del que a
pesar de todos los problemas que hemos pasado, nos sentimos orgullosos, porque
nos mueve ese sentido nacionalista que nos hace pensar que no hay otro lugar
mejor y más bello que nuestra querida Colombia; pero no nos hemos puesto a
pensar que hubiese sido si no se trunca el desarrollo que llevaban los antiguos
indígenas?, pues recuérdese que aquí no llego lo más preciado de la cultura
española, sino la escoria, “criminales rasos en libertad condicional”
como lo señala el autor.
Somos conscientes de eso, de que no llego aquí lo mejor de Europa, sin
embargo ha sido nuestra herencia indígena la que nos ha llevado a sobresalir, a
que como se dice, tengamos esa fama de que ningún colombiano se deja morir de
hambre, porque en cualquier lugar nos destacamos por nuestro ingenio, nuestras
ganas de trabajar, de sobresalir, y todo se debe a esa “malicia indígena” que
heredamos y que nos hace únicos en cualquier lugar del mundo y de lo cual nos
orgullecemos, pero que al igual que ese ingenio indígena, con el mestizaje
heredamos lo malo de los que nos colonizaron, porque el ingenio que tenemos en
muchas ocasiones lo hemos utilizado no para el desarrollo y progreso de muestro
pueblo sino para sufragar ambiciones personales, para el mal.
Como lo devela el autor en el escrito y su título tan significativo,
nuestro país debe volcarse hacia los niños, poniéndoles de presente nuestra
historia y resaltando los valores buenos que tenemos y como los podemos enfocar
hacia el progreso y fortalecimiento de nuestra sociedad colombiana, admitiendo
si las falencias que nos dejaron como lastre quienes nos conquistaron, y
haciendo de ello una fortaleza para alcanzar un futuro mejor para nuestro país,
lejos de la deshonestidad, de las envidias y la ignorancia que ha llevado a
tantos años de violencia.
Debemos dejar de lado esa herencia corrupta y conformista de quienes
nos colonizaron; dirigir nuestra educación conformista y represiva en la cual
solo se enseña a los niños a adaptarse a un país sin que se enseñe a elevar
nuestro conocimiento a un nivel más alto. Colombia entera debe comprender que
los sueños y pensamientos de nuestros jóvenes esperan que sean apoyados y
dirigidos o encaminados de la manera más productiva, para conseguir engrandecer
y transformar este hermoso lugar, potencia mundial en belleza y riqueza
natural, y convertirlo en el sitio que debió ser desde un comienzo, sino se
hubiera truncado el desarrollo natural de nuestros aborígenes.
Nuestra identidad cultural se construyó con el pasado cuando nos
vinieron a conquistar, alterando todas las creencias que ya teníamos establecidas,
pero no olvidemos que contamos con dones naturales que nos ayudan a creer sobre
nuestra identidad, uno de estos, el don de la creatividad y el del ascenso
personal, que para bien o para mal han influido en nosotros. Tenemos
buenas habilidades pero nos dejamos llevar por lo fácil y no pensamos en los
demás, nos hemos convertido en individualistas que solo pensamos en nuestro
progreso personal no importa a costa de qué, y por eso es que vemos tantos
gobernantes llegan al poder a costa de los demás y siguen queriendo tener más
sin importarles que el pueblo se haga trisas.
Esa reflexión es la que tenemos que hacernos, que aunque sea una
sociedad en donde predomine la ambición y la trampa, siempre habrá alguien que
haga la diferencia, que provoque como una ola, se vaya creciendo ese
sentimiento de querer ser un país diferente, que nos haga reflexionar, como lo
hace aquí nuestro nobel de literatura, porque no podemos quedarnos con ese
sentimiento conformista de ser la herencia de la escoria española, sino que
tenemos que sacar esa casta de nuestros ancestros, que tenían una cultura tan
diferente a la que trajo Cristóbal Colon y que desafortunadamente nos tocó
vivir.
Solo el conocimiento nos puede sacar de esa herencia nefasta y hará
que se logre un modo de vida más armonioso y feliz, un país al alcance de los
niños, una educación desde la cuna inconforme y reflexiva que nos ayude a
superar la cultura de la trampa, de la corrupción, del odio, de la mediocridad
y nos lleve a utilizar nuestros dones ancestrales de un mejor modo para que
seamos reconocidos en el mundo, como lo somos ahora, no por lo malo, sino por
lo bueno que tenemos.
CONCLUSIÓN
Esta lectura nos da una visión de forma diferente de cómo se realizó
la colonización de nuestro territorio.
Nos llama la atención sobre quienes somos como país y que debemos
hacer para poder cambiar las cosas que están mal en él.
Muestra que la educación es la base de toda transformación, y sobre
ella se debe trabajar para lograr un futuro mejor.